
Recuerdan en Cuba visita de Paul McCartney
Santiago de Cuba, Cuba, 12 enero de 2006 (PL) Los cubanos que descubrieron al ex Beatle Paul McCartney por esta ciudad del oriente de Cuba hace seis años todavía se acuerdan de aquel acontecimiento.
El reportero de Prensa Latina al adentrarse en esta ciudad desde el aeropuerto Mayor General Antonio Maceo y formular la pregunta ¿Quién de ustedes vio a McCartney? descubre rostros sonrientes y nostálgicos.
Desde su llegada a Santiago junto a la entonces novia, la modelo Heather Mills y algunos de sus hijos, McCartney fue delatado, aunque no por "paparazzis" (en Cuba no existen) sino por su música, la historia y su sonrisa incomparable.
El 14 de enero del 2000, la Casa de la Trova Pepe Sánchez, denominada así en memoria del creador del bolero, acogió con entusiasmo al autor de Yesterday, catalogada por muchos como "la canción de amor del siglo XX".
McCartney, quien antes que todo es un amante de la música y suele visitar clubs como el Ronnie Scott en su patria, disfrutó a gusto en la Pepe Sánchez, sentado en primera fila de descargas de música tradicional.
En aquella ocasión mostró sus dotes de buen instrumentista al tocar con soltura las claves.
Quizás, muchos desconocían que I love her, de la primera época de los Beatles, es un bolero, y que McCartney -como integrante de la sección rítmica (bajo y batería) de los fabulosos cuatro- sabía de instrumentos de percusión e incluso gustaba cantar en español.
Antes de marchar de Santiago de Cuba, el creador de Feliz cunpleaños compró varios CD de música cubana, entre éstos del guitarrista santiaguero Eliades Ochoa, tres veces nominado a los Grammy y ganador de uno por Buena Vista Social Club.
En la urbe también lo recuerdan en el Restaurante El Morro, donde almorzó con su familia, y de su interés por la comida criolla, pese a que es un decidido vegetariano.
A partir de entonces, los muebles, platos y cubiertos utilizados por la familia McCartney forman parte de los atractivos de la instalación, muy próxima al Castillo de San Pedro de la Roca, Patrimonio de la Humanidad, también visitado por ellos.
Al despedirse, el músico escribió en el libro de visitas: "Muy bueno, volveré. Viva la Revolución".
jl/js
Confirmada la existencia de cacicazgos taínos en Cuba
Por Ortelio González Martínez
Tomado de Granma digital
25 de agosto de 2005
PUNTA ALEGRE, Ciego de Ávila.—Los trabajos conjuntos realizados recientemente por arqueólogos cubanos y británicos confirman la existencia en Cuba de cacicazgos taínos, algo no ratificado hasta ahora en el territorio nacional.
El doctor Jorge Calvera Rosés, director del proyecto cubano-británico Los Buchillones, anunció que los más de 30 fechados radiocarbónicos realizados permiten asegurar la coexistencia cronológica de esos humanos que vivieron en las áreas de concentración encontradas por él y un grupo de colaboradores en la Sierra de Cubitas y en Caonao, en la provincia de Camagüey y en la zona de Cunagua y Los Buchillones, al Norte de Ciego de Ávila.
Las evidencias iniciales datan de hace unos 25 años, cuando se recolectaron las primeras en Cubitas, después en Caonao, Cunagua y, al final, en Los Buchillones, aunque actualmente se preparan otros 25 fechados que, sin dudas, reforzarían el criterio de la existencia de los cacicazgos.
Para el prestigioso investigador hay tres aspectos importantes que lo demuestran: la agrupación de varias aldeas, que sus casas y zonas de cultivos y pesca estuvieran cercanas y coexistieran en una misma fecha, y los intereses comunes para unirse.
A lo largo de los cinco lustros se hizo una investigación completa, con el correspondiente análisis de las piezas, que muestran un alto grado de similitud, en tanto las cerámicas tenían un modelado muy parecido y la única diferencia está en el tipo de barro utilizado para confeccionarlas.
A ello se agregan otras señales, como la pintura en cuevas en la Sierra de Cubitas; las grandes cuentas de cuarzo que aparecieron en La Garita, en Cunagua, y el Ídolo de la Fertilidad; las más de 1 000 piezas de madera y piedras, y un colgante hallados en Los Buchillones, todos con un nivel de tallado sorprendente.
Un cacicazgo estaba formado por un grupo de aldeas que compartían el mismo espacio, en un mismo tiempo, agrupadas por determinados intereses. Cada una de ellas tenía su jefe y todas estaban dirigidas por un cacique principal.